Centros regionales de investigación de Temuco y Concepción acuerdan desarrollar productos tecnológicos que unan polímeros con cultivos

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CGNA y CIPA intentan generar un mayor aprovechamiento de los cultivos y desarrollar polímeros amigables con el medioambiente, que respondan a los requerimientos de la industria de embalajes, aislantes, filtros naturales y de la óptica.

Trabajar con una mirada amplia. Ese es uno de los mayores desafíos de la ciencia para resolver problemáticas actuales. Por eso dos centros regionales que parecen trabajar en áreas muy distintas -el de Genómica Nutricional Agroacuícola (CGNA) de La Araucanía y el de Investigación en Polímeros Avanzados (CIPA) del Biobío- se unieron para trazar futuros proyectos que contribuyan a la solución de problemas globales. Estas iniciativas planean crear polímeros más amigables con el medio ambiente, pues incluirían materias primas de los cultivos. Así, luego de cumplir su ciclo de vida útil, estos productos se incorporarían de mejor manera al medio ambiente. No sólo eso, los cultivos también podrían ser mejor empleados, es decir, su valor principal podría ir más allá de lo habitual, de la semilla.

La unión de polímeros y cultivos podría responder a requerimientos de la industria de embalajes, aislantes, filtros naturales e incluso de la óptica. “La agricultura de este siglo debe ser más eficiente y amigable con el ambiente, de manera que la energía puesta en la planta debe generar el máximo valor agregado, por ello queremos, paso a paso, generar cultivos con una mirada más multidimensional para que se usen en su totalidad”, explica el Dr. Haroldo Salvo-Garrido, director del CGNA.

Hoy en día la factibilidad técnica del uso de material vegetal como fuente de materias primas para el reemplazo de una gama importante de productos derivados de la petroquímica está probada, sin embargo, estos nuevos productos no son competitivos económicamente debido a la dificultad para extraer los componentes de mayor interés presentes en el material vegetal. “A través de la genómica esperamos acceder a los componentes estructurales de la biomasa con mayor facilidad y así convertirlos en nuevos materiales. Por medio de esta alianza esperamos potenciar la diversificación de productos derivados de la actividad agrícola y a su vez generar un nicho de insumos para el diseño de materiales biobasados y biodegradables”, afirma el Dr. Claudio Toro, director de CIPA.

Este tipo de investigaciones son inéditas en nuestro país e implican desafíos para ambos centros de investigación. El CGNA debe “leer” el genoma de los cultivos, para ver de qué manera puede generar mejores compuestos vegetales que puedan asociarse con diversos polímeros y/o brindar mejores comportamientos físicos y químicos. Mientras que CIPA debe estudiar la procesabilidad de estos materiales y obtener nuevas formulaciones polímero-compuesto vegetal, factibles de ser procesados por técnicas convencionales y con prestaciones mejoradas respecto de los materiales tradicionales.

Ambos centros -que cuentan con financiamiento basal de sus respectivos Gobiernos Regionales y del Programa Regional de CONICYT- emplean esta estrategia con miras al desarrollo, al emprendimiento y a la creación de valor que, en definitiva, contribuyan a mejorar la calidad de vida de los chilenos.

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